La Historia

Casa de la Abuela

Muchos se preguntan ¿por qué La Caperucita y el Lobo? ¿A qué se debe éste nombre tan fuera de lo común? He aquí la respuesta: han de saber que la luminosa y acogedora casa donde recibimos diariamente a nuestros entusiastas comensales, nuestra casa restaurant, pertenece a la abuela de la Caperucita.

Hace casi 60 años atrás, en el año 1954, mis abuelos recién casados, decidieron construir su casa en este lugar privilegiado con vista al cerro, al plan de Valparaíso y al mar, cerca de mis bisabuelos y a pocos metros de la oficina donde trabajaba mi abuelo. El plano de la casa fue encargado a un arquitecto amigo, y los materiales que se usaron en su construcción fueron en su mayoría piedras y ladrillos pertenecientes a la recientemente demolida Iglesia del Espíritu Santo.

La casa se construyó mirando al norte para poder aprovechar la luz, el calor del sol y la hermosa vista al mar que en aquel entonces se podía apreciar mejor que ahora.

La Familia

La casa fue tomando forma de a poco, y en un par de años estaba lista para recibir a la familia. Fueron llegando los hijos, y a medida que la familia crecía, crecía también la casa. Nacieron nueve hijos, seis mujeres y tres hombres y el quinto de ellos, Pancho Gatica, era mi papá. Cuando mis papás se casaron se vinieron a vivir a una de las casitas que están aquí al lado y desde entonces esta casa ha sido mi segundo hogar.

Nuestras Reuniones

Desde que tengo memoria, todos las Navidades y Años Nuevos nos reuníamos aquí alrededor de 40 personas entre abuelos, papás, tíos y primos. Éramos una familia muy unida y lo seguimos siendo. En las Navidades nos juntábamos todos junto al pesebre de la chimenea y en los Años Nuevos disfrutábamos de los fuegos artificiales desde la terraza.

La mesa familiar

Parece que las paredes del comedor todavía esconden el sabroso olor a pavo recién horneado y a las dulces tortas que repletaban la enorme y linda mesa familiar vestida de color en vísperas de las fiestas, y los villancicos que junto a mis hermanos y primos cantábamos cuando chicos frente al pesebre todavía resuenan en mis recuerdos.